
El proceso
Sesión de cierre
Objetivo: celebrar logros y preparar el futuro.
Lo que suele pasar:
Se revisan los objetivos iniciales y los logros alcanzados.
Se reflexiona sobre aprendizajes, cambios y crecimiento personal.
Se acuerdan estrategias para mantener los avances a largo plazo.
Se comparte feedback entre coach y coachee sobre cómo fue el proceso.
Se cierra el proceso de manera positiva y motivadora.
Sesiones de trabajo
Objetivo: avanzar paso a paso hacia las metas.
Lo que suele pasar:
Se revisan los avances desde la sesión anterior.
Se exploran creencias, hábitos, bloqueos y recursos del coachee.
Se aplican herramientas y ejercicios que generan insights y acciones concretas.
Se definen tareas o pasos para que el coachee trabaje entre sesiones.
Se reflexiona sobre aprendizajes y se refuerza la motivación.
Sesión Exploratoria
Poner las bases del proceso.
Lo que suele pasar:
El coach y el coachee se presentan y crean un espacio seguro y de confianza.
Se explica cómo funcionará el proceso: roles, objetivos, duración y confidencialidad.
El coachee comparte sus expectativas, motivaciones y desafíos.
Juntos identifican áreas a trabajar y posibles metas.
Se evalúa el nivel de compromiso y disposición del coachee.
A veces se hace algún ejercicio breve para clarificar objetivos y prioridades.
Nuestro enfoque de trabajo
Conciencia y acción: un equilibrio necesario
La comprensión es un paso clave, pero el cambio real ocurre cuando se traduce en acción. Por eso, nuestro enfoque de trabajo se basa en un equilibrio cognitivo-conductual: observamos, aprendemos y materializamos en acciones concretas.
Comenzamos desarrollando la capacidad de observar pensamientos, emociones y conductas tal como aparecen, sin juicio. Esta observación crea distancia y reduce la reacción automática.
A partir de ahí, aprendemos a identificar los patrones que sostienen determinadas dificultades: qué los activa, qué función cumplen y por qué se repiten. Comprender el patrón lo hace visible y, por tanto, modificable.
Finalmente, el proceso se consolida a través de la acción consciente. Diseñamos acciones pequeñas, específicas y sostenibles que permitan experimentar nuevas formas de responder. Desde un enfoque cognitivo-conductual, la acción no es solo un resultado, sino una herramienta de cambio en sí misma.
El equilibrio surge cuando la conciencia guía la acción y la acción genera nuevo aprendizaje. Ahí es donde el cambio se vuelve real y duradero.
